‘Los millennials no estábamos muertos (tampoco de parranda)’- laverdad.es

https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/2021/08/04/los-millennials-no-estabamos-muertos-tampoco-de-parranda/

Esta tarde, antes de emprender mi famosa siesta de dos horas y media —típica de época estival y totalmente involuntaria, además de justificable por el madrugón diario, que yo nunca pillo vacaciones… basta de excusas, mi gloriosa SIESTA, la baba en la almohada, alegría, la siesta, el néctar de la vida, el mejor momento de todos, más que las Navidades—, he pensado que llevaba bastante tiempo sin ver nada: ni series ni pelis. Así que he probado en Filmin y me ha salido promocionada la serie danesa Así es mi vida (‘Noget om Emma’ para los oriundos, como «nugget sobre Emma», si necesitan ustedes una regla mnemotécnica). En la descripción aparece lo siguiente: «Un drama romántico muy nórdico» —eso suena a sangre y tragedia— «sobre secretos, mentiras y treintañeros que se resisten a abandonar la dulce década de los veinte».

Ay, amigues —otro día hablamos del lenguaje inclusivo, que es mi asignatura pendiente en dar opiniones que nadie me ha pedido—. Aquí estoy, café con leche en mano, o más bien apoyado en libro sobre cama, con el cuello partido, para dirigirme a vosotres. Vosotros: los millennials. Aquellos que no quieren abandonar la dulce década de los veinte.

¿Dulce? 

Ha sido espantosa. 

Quien dice eso, en el contexto de las crisis económicas y el colofón final pandémico, no tiene ni puta idea de qué habla. Yo me fui a la cama de resaca hace un año y ya apenas tolero el cubateo. Me he hecho mayor y me han robado la transición a la vejez.

Estoy deseando salir de esta década del demonio.

Son tiempos difíciles. Los medios nos han abandonado. Ya no damos ni pena. Hace nada éramos la repera y ahora estamos desfasados. Nuestra terminología ha pasado de moda. ¿«La repera» estuvo alguna vez de moda? El reggaeton duro es solo un recuerdo de verbena, de boda a las seis de la mañana. Nos han comido los peta zeta por los pies.

Si buscas un millennial, localiza unas entradas craneales, un wedding planner o una barriga abultada, sea de calderos o de bebés incipientes. ¿Alguien ha echado un vistazo a la orilla de playa de toda la vida? Pues eso. Dentro de poco seremos los cincuentones que bailan fuera de tono y beben más de la cuenta en cuanto alguien sube un poco la radio.

Sin embargo, seguimos siendo la generación más egocéntrica de la Historia, los más narcisistas, que nadie nos robe el título. ¿Y qué va a pasar si nos quitan el foco? ¿Nos pondremos hiperactivos? ¿O nos relajaremos por fin?

Me di cuenta de que no podía quejarme de la indiferencia del sistema si yo misma había descuidado este blog, así que me propuse recuperarlo y hacer un consultorio, una terapia colectiva… o simplemente, desde el mayor de los egoísmos, reanimarme un lugar amable, que no estuviera dedicado a rentabilizar cada palabra que tecleo o cada suspiro que exhalo. Porque de eso va también la madurez: de intentar hacer dinero tol rato.

Hace unos días lancé este aviso —cuidao, que vuelvo, y ya no me tiño el pelo ni ná, estoy serena y reconcentrá— a mi cuenta de Instagram @atovv para pedir a las buenas gentes millennials de capa caída que me contaran sus inquietudes vitales.

He aquí una lista de ellas, que transcribo en plan sic y por orden:

  • El gin tonic cada vez me gusta con menos especias raras.
  • La subida del precio del kilowatio.
  • La evolución del PIB.
  • La desigualdad.
  • No estamos a la última y las tendencias de los Z nos parecen ridículas.
  • A mí me inquieta mi ex.
  • Me inquieta que soy un poco puta. El amor libre, puta no, me inquieta el amor libre.
  • Millennials, ¿adultos infantilizados?
  • Quiero follármelo todo o sea todo AIUDA.
  • La complejidad creciente del mundo y la dificultad de conectar genuinamente con el otro.
  • Qué vamos a hacer con los cómicos casposos.
  • ¿Comer carne o no?
  • La era de los calcetines altos.
  • La necesidad de la sociedad por hacernos productivos y la pérdida de principios.
  • La inevitable muerte, poco a poco, de la buena música.

Mucha tela que cortar.

Yo seguiré habilitando las preguntas en los stories cada equis tiempo —indefinido, cuando me apetezca—, pero me podéis sugerir temas por DM o por mi web. Contadme vuestras tribulaciones, que yo os leo y respondo; como mínimo, y como máximo escribo un post sin sentido. No prometo resolver nada, porque rara vez consigo tal cosa.

A otra bien distinta venimos: a hacernos compañía. Porque no nos hemos extinguido, ni estábamos muertos, y menos aún, de parranda, con la que está cayendo; aunque el telediario se empeñe en echarnos la culpa de todo. O no: quizá ya no somos «los jóvenes». ¿OS DAIS CUENTA?

Lo que queda claro es que los millennials nos hallamos en la brecha hacia la adultez y de ninguna manera podíamos hacerlo solos, ni sin muletas.

¡Vuelve Querido Millennial! (pompones de animadoras de pelis sin corrección política de los dosmiles y cantos coreados de boybands con mucha gomina en el pelo de punta).

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